domingo, 31 de mayo de 2009

EL ESTUDIANTE EN LA POSTMODERNIDAD

El educando de hoy en día afronta diversos retos que son en ocasiones tan amplios como reducidos y a su vez tan útiles como contradictorios, el primero de ellos hace referencia a las tecnologías de información y comunicación que han creado la globalización de una cultura de la comodidad y del consumo. Por una parte el fácil acceso a la información (en ocasiones parcializada o mal intencionado) incide drásticamente en la capacidad de decisión y auto determinación de los jóvenes. La manipulación de la información atenta contra las bases de conducta, conocimiento y costumbre de los educandos.

El desarrollo de las modas, culturas y otras tantas manifestaciones contemporáneas de pensamiento, son otro factor de influjo en los estudiantes que acarrean consecuencias en el ambiente educativo tales como la falta de respeto ante cualquier tipo de autoridad originado por una tendencia de individualidad mal enfocada que se impone a cualquier tipo de religión, creencia o imagen de respeto como la del maestro quién deberá contrarrestar esta conducta no de una manera represiva sino con la capacidad de transformar el individualismo en compromiso para asumir la responsabilidad de la propia vida del educando.

CARACTERÍSTICAS DEL ESTUDIANTE POSTMODERNO

Son más instantáneos que procesales, esto los convierte en seres más informatizados que comunicados porque desarrollan más relaciones con la computadora que con las personas.

Sufren de “Mutaciolatría”, o sea adoración por el cambio. Debido a esto un docente puede sufrir la “maldición” de la Reina de Corazones que dice que lo que funcionó ayer puede no funcionar hoy.
Cuando Alicia jugaba al ajedrez en el país de las Maravillas, la Reina de Corazones modificaba las reglas del juego cada vez que ella movía una pieza.

Ven a la verdad como algo relativo o inexistente. Más que buscar una verdad buscan algo que funcione.

Repudian a la razón como fundamento de los asuntos humanos. Debido a esto se impone la “sensatez” del conformismo, lo limitado.

El estudiante postmoderno se sitúa en la época del capitalismo global: “detrás de todo gran hombre hay un gran auto”.

Sufren de un "vértigo de imágenes electrónicas" que sustituyen a la realidad.

Son aprendices digitales ya que se calcula que al terminar la secundaria han pasado 20.000 horas mirando televisión, 10.000 horas hablando por celulares, 10.000 horas jugando videojuegos y han mandado y recibido más de 200.000 mails o mensajes de texto. (Esto plantearía la necesidad de investigar las prácticas sensoriales propias de la cultura de nuestros alumnos, ir hacia una antropología sensorial de los estudiantes postmodernos para poder mejorar nuestras estrategias educativas).


Ya no tratan siquiera de interpretar los signos sino sólo de consumirlos.

Se destaca en ellos la pérdida de certezas.

Los jóvenes poseen un vocabulario propio y un sistema de signos muy diferente al que utilizan los profesores por lo que la relación educativa se hace más tensa y difícil, más legal y material que íntima y personal.

En el alumno postmoderno predomina la lógica de los medios y del consumo, el presente sobre el futuro y la imagen sobre la palabra. Todas estas características de nuestros alumnos postmodernos apuntan hacia una educación que se instale como un arte de frontera. Esta necesidad se justifica porque el educador transita un territorio fronterizo debiendo satisfacer simultáneamente las necesidades del alumno (sensorial, veloz, concreto, emotivo) y de la institución educativa (abstracción, racional, reflexión, ritmo pausado).

Mediar en la era de la tecnología implica moverse con habilidad y “cintura” en la frontera entre la palabra y la imagen, entre el libro y el computador, entre lo intuitivo y lo racional, entre la emoción y la reflexión.

BIBILOGRAFIA

En línea: revista Inafocam, 2008, http://www.inafocam.edu.do/revistas/res/vol4.pdf [Consulta 31 de mayo de 2009] 16:56